sábado, 11 de septiembre de 2010

Ultimo y Elizaveta


El muchacho apagó el motor.
Volvió un silencio que se habría dicho perdido para siempre.
Elizaveta Seller se colocó bien el traje, descompuesto por el aire y por la velocidad.
-Muy bien- dijo.
-Gracias.
-Lo ha hecho usted muy bien.
Se bajó del Jaguar y se encaminó con pasos lentos hacia los dos hombres que la esperaban sobre la colina. De pronto parecía cansada y tal vez hasta indecisa. Se dio cuenta ella también, pero no tenía ganas de mostrarse distinta a como se sentía. Subió por la colina lentamente, porque estaba pensando. Por primera vez, sentía un deseo inmenso de estrechar a Ultimo entre sus brazos, y de tocarlo, y de sentir su cuerpo. No me importa nada más, pensó, es lo único que querría. Quiero algo perdido, se dijo.
Cuando llegó ante el ingeniero Bloom, Elizaveta Seller ni siquiera se detuvo. Siguió caminando e hizo únicamente un gesto hacia el circuito, limitándose a decir, en tono perentorio:
-Destrúyanlo.
El ingeniero Bloom, en aquellos seis meses, había cambiado.
-Como usted quiera, señora -dijo.

Elizaveta Seller murió once años después, a la orilla de un lago, en Suiza. Era uno de esos lagos que parecen haber sido dibujados por la mano de un cirujano, como un medicamento para la tierra. Uno de esos lagos que uno no sabe de verdad si dispensan paz o dolor. Dado que Elizaveta Seller vivía allí, fue allí donde el corazón se le paró.

19 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Ayer la vida me demostró, una vez más, que tiene regalos hermosos para mí: encontré a mi compañero de alma y espíritu. Nos habíamos conocido en vidas pasadas y ahora, en esta, nos tocó re-encontrarnos para ayudarnos mutuamente.
Es algo MA-RA-VI-LLO-SO.

Lola dijo...

la vida siempre t demuestra cosas y t sorprende a cada vuelta d esquina por eso hay q disfrutarla y no complicarse.

Emil Diermissen dijo...

me ha llenado de vida este relato...

ana dijo...

la vida en si ya es un regalo y más tarde o más temprano siempre nos sorprende, mientras tanto hay que "VIVIR".

besitos

Mar dijo...

me encantan tus textos!

Ikana dijo...

Un escalofrío me recorre la columna vertebral al llegar al final. Bello y triste.

Besos gélidos

migas de locura dijo...

Qué dentro llega, hasta cala la lluvia y el hígado.
Hay veces que encuentras gente que te hace volver a creer y a sonreír, por eso siempre tenemos que estar atentos a ello.

Muuuuá

DeDe dijo...

Gracias a la vida que me ha dado tanto... como decía la gran Violeta Parra y lo mejor es que nadie sabe lo que nos deparará el destino a la vuelta de la esquina.

Un texto muy sentimental y que invita a la reflexión...simplemente un texto genial!! :)

Un fuerte abrazo

Dionisio dijo...

Simplemente, maravilloso.

Sombras en el corazón dijo...

Un poco triste. Al relato me refiero.
Tu experiencia: fantástica. Ya quisiera yo localizar al que me toca: se hace el escurridizo. Pero aún guardo esperanzas :0)
Pues hala, ¡a disfrutar!

Bsos

Shang Yue dijo...

a mí también me gustaría algo perdido

y llenar así los miércoles de ceniza

Katharina dijo...

Who wrote this?

Albademadrugada dijo...

mucha gente quiere cosas ya perdidas...
(la vida es maravillosa, sobretodo en momentos como el que acabas de vivir! )
muua preciosa :)

Nalda dijo...

Entonces, no le dejes escapar.

Ya estoy de vuelta.

Un besiño

y si el miedo... dijo...

Otro texto magnífico, querida siberiana!
Un beso!

lemaki dijo...

Elizaveta Seller fue guionista y directora de cine. Qué películas hizo?? no consigo encontrar nada sobre ella.

Me alegro por el reencuentro, siempre se disfrutan doblemente: por el recuerdo del pasado y por la esperanza del presente...

saludos.

Alís dijo...

La vida, aunque a veces nos maltrata, en otras ocasiones nos hace bellísimos regalos. Sólo por eso ya vale la pena vivirla.

Besos

Perro Verde dijo...

muy bueno el texto

Gabrielle Dupré dijo...

Me hubiera gustado ver a Elizaveta, creo que era genial.