sábado, 19 de abril de 2014

Amor a primera vista

Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

miércoles, 16 de abril de 2014

Los enamoramientos

Sí, todos somos remedos de gente que casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al cabo del tiempo y desapareció sin dejar rastro o sólo la polvareda de los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose. No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aún así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano. 

lunes, 14 de abril de 2014

Peregrinación

Los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. 

sábado, 12 de abril de 2014

Parábola

Ciertos pescadores sacaron del fondo una botella. 
Había en la botella un papel, y en el papel estas palabras: "¡Socorro!, estoy aquí. El océano me arrojó a una isla desierta. Estoy en la orilla y espero ayuda. ¡Dense prisa. Estoy aquí!"

-No tiene fecha. Seguramente es ya demasiado tarde. La botella pudo haber flotado mucho tiempo, dijo el pescador primero.

-Y el lugar no está indicado. Ni siquiera se sabe en qué océano, dijo el pescador segundo.

-Ni demasiado tarde ni demasiado lejos. La isla Aquí está en todos lados, dijo el pescador tercero. 

El ambiente se volvió incómodo, cayó el silencio. Las verdades generales tienen ese problema. 

jueves, 10 de abril de 2014

Algo Evidente

Entra por la ventana una mariposa nocturna
y con sus alas velludas
ensaya despegues y aterrizajes
zumbando terca sobre nuestras cabezas.

¿Acaso ve más que nosotros

con la agudeza de su vista de insecto?
Yo no lo presentí, ni tú lo adivinaste: 
nuestros corazones brillan en la oscuridad. 

martes, 8 de abril de 2014

Nada dos veces

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

jueves, 3 de abril de 2014

El verdadero "pensamiento libre"

-Nunca he esperado aprender esas cosas en la universidad. Sólo busco algo de tiempo y un ambiente de libertad, nada más. Para debatir en el ámbito académico en qué consiste el "pensamiento libre" hace falta un marco teórico del que partir, lo cual resulta muy engorroso. La originalidad no es más que una imitación hecha con juicio. O eso decía el realista de Voltaire. 

-¿Tú opinas lo mismo?

- Todo tiene su molde. El pensamiento también. Pero así como no hay que temer a los moldes, tampoco hay que tener miedo de romperlos. Eso es lo esencial para poder ser libres: sentir respeto y aversión hacia los moldes. Las cosas importantes en esta vida siempre contienen cierta dualidad. Eso es todo lo que puedo decir. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Bailar en la cueva

Será que me guías tú o que yo te guío.
Mi cuerpo al tuyo, y el tuyo al mío.

martes, 18 de marzo de 2014

El fuego y el combustible


Tomo el dolor,
tomo el punzón de los celos,
lo dejo arder en la llama
y un día tal vez saldrán de mí.

Y esta canción
que se disipa en el viento
como señales de humo
busca un cielo en que la leas .

Y en uno más
de los mundos posibles
habremos sido el fuego y el combustible.


domingo, 16 de marzo de 2014

El amor efímero

Te presentí sin verte, 
nuestras miradas
se encontraron después,
mientras que nuestras pieles
se llamaban sin cesar.

Acudimos 

a esa cita
ineludible,
para saciar el deseo.

Segundos de pasión

que a la luz del sol
se esfumaron,
dejando solo
una leve huella
bajo el agua.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El amor semanal

Oigo unos pasos
y sé que eres tú,

un saludo mudo,

para buscarnos de nuevo

y encontrarnos al final,

compartiendo algo
solo nuestro.

El ritual continúa...

...¿Cómo está tu marido?
¿Y los niños?

Hasta la semana que viene, 
mi amor.

domingo, 9 de marzo de 2014

Los domingos


Envejecemos, sobre todo los domingos. 


lunes, 24 de febrero de 2014

Otro tipo de amor

De modo que, igual que un hombre y una mujer que se ocultan su amor, ambos seguíamos callando con terquedad la idea que acariciábamos, más o menos, a medias: «Ojalá pudiéramos vivir juntos los dos».
«También existe este otro tipo de amor», pienso. No sólo el que consiste en preocuparse el uno del otro, abrazarse, en querer estar juntos, sino otro amor que se comunica de modo absoluto justamente porque se reprime y se sofoca. Un sentimiento autentico que llega disfrazado de jamón o de dinero. 

Un tesoro, siempre que poseas la sensibilidad suficiente para poder captarlo. 

sábado, 22 de febrero de 2014

Nadie, ni siquiera la lluvia

En algún lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
en tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas.

Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.

jueves, 6 de febrero de 2014

Tres veces al amanecer

Pues nada, es la historia de siempre, es el hombre de mi vida y yo soy la mujer de su vida, eso es todo, lo que ocurre es que nunca hemos sido capaces de vivir juntos,  ¿contento?

Del hombre se despidió sin decir nada, un beso en los labios. Apenas un poco largo -y cerrando los ojos, él. 
Se subió al coche, sacudiendo con la mano, antes, las palomitas que había en el asiento. Se abrochó el cinturón de seguridad, pero luego se quedó allí, sin encender el motor. Miraba aquella casa, ante ella, y pensaba en la misteriosa permanencia de las cosas en la corriente nunca quieta de la vida. Pensaba que, viviendo con ellas, uno acaba dejando siempre algo como una ligera mano de pintura, el tinte de ciertas emociones destinadas a decolorarse, bajo el sol, en recuerdos. 
(...) Luego vio abrirse la puerta de la casa y al hombre saliendo, aún con la camiseta y los pies desnudos, acercándose con pasos lentos hacia ella. Se detuvo al lado de la portezuela. La mujer giró la manivela y bajó la ventanilla, aunque no completamente. Él apoyó una mano encima. 
Hay el viento apropiado, dijo. A lo mejor podríamos salir a la bahía. 
La mujer no dijo nada. Permanecía con la vista clavada en la casa.
Te marchas esta noche, qué más te da, dijo el hombre.
Entonces la mujer se volvió haca el hombre y vio el mismo rostro de tantas otras veces, los dientes torcidos, los ojos claros, los labios de chiquillo, aquel pelo esparcido por la cabeza. Tardó un poco en decir algo. Pensaba en la misteriosa permanencia del amor, en la corriente nunca quieta de la vida.