sábado, 23 de julio de 2016

Melina



En San Francisco, Beau había trabajado vendiendo bocadillos con un carrito de comidas, además de café, repostería y refrescos, que trajinaba de un lado a otro por las distintas plantas de un coloso de oficinas. Un día entró en el despacho de una compañía de seguros y vio a una mujer. Era Melina. Estaba archivando documentos, aunque no realmente, porque miraba por la ventana con una sonrisa soñadora. Tenía el pelo largo y rubio teñido, y llevaba un vestido negro. Era muy menuda y delgada. Pero fue su piel, dijo Beau. Más que una persona, Melina parecía una criatura de seda blanca, de vidrio opalino. 
Beau no supo qué le sucedía. Dejó el carrito y a los clientes y cruzó una pequeña puerta hasta donde estaba ella. Le dijo que la amaba. 
Te deseo, le dijo. Conseguiré la llave del baño. Vamos. Sólo serán cinco minutos. Melina lo miró y dijo: ahora voy. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Toda luna, todo año


Toda luna, todo año,
todo día, todo viento
camina, y pasa también.
También, toda sangre llega

al lugar de su quietud.

lunes, 18 de julio de 2016

La correspondencia


Después de todo, una supernova continúa girando en su órbita. Aunque, tarde o temprano, en siglos o en cuestión de segundos, llega un momento en que vuelve a la nada de la que nació.
Y no hay manera en que yo vaya a ser una excepción a esa regla.

Así que me temo, querida, que no voy a arreglármelas para aparecer con más ideas para estar contigo. Pero ya sabes que no es justo atribuir la angustia y el miedo a un sentido de la nada.
La mente humana nunca será capaz de alcanzar el infinito, ni siquiera podrá comprender verdaderamente al amor. Así que no quiero que llores. Hay una lógica para todo.
Por lo que sé, en el momento del nacimiento todos nosotros poseemos el don de la inmortalidad. Te preguntarás entonces, "¿por qué morimos?"; es debido a que en el transcurso de nuestra existencia comentemos un error, solo uno, que nos hace perder el don de la vida eterna.
Ya puedo escucharte preguntando: "¿qué error?". No se nos permite saber, pero es debido a ese error que los seres humanos se convierten en inmortales.
Por supuesto, es probable que objetes que nadie ha vivido lo suficiente para demostrar la fiabilidad de esa teoría. Bueno, eso es cierto. Pero también es cierto que nadie ha sido una excepción de la misma.
(Lógica, lógica, lógica...)

Entendí cuál fue mi error. No todo el mundo llega a eso, pero yo lo hice. Mi error fue no conocerte antes. No ser capaz de vivir contigo más tiempo.
Eso me parece una razón suficiente para renunciar al don de la inmortalidad. Pero gracias a ti, mi amor, estos últimos tres meses han sido hermosos, hermosos, hermosos, hermosos. 
Estoy tratando de pensar en un cierre original, pero todo lo que puedo decir es que te amo.

miércoles, 13 de julio de 2016

Te busco


Dónde andarás esta tarde vacía,
tan clara y sin fin,
mientras el mar se bate azul en Ipanema.
¿En qué bar, en qué cine,
te olvidas de mí?

lunes, 11 de julio de 2016

Las mujeres y el misterio


El cerebro de la mujer es un misterio. A las mujeres hay que tenerlas en cuenta. Hablar con ellas, tener un detalle, de vez en cuando. Acariciarlas de pronto. Recordar que existen, que están vivas y que nos importan. Esa es la única terapia. Se lo digo por experiencia.

sábado, 2 de julio de 2016

Entropía

Por él,
mil veces lo haría.

jueves, 30 de junio de 2016

Cosmos

Hay cosas que, para verlas, hay que sentirlas.

martes, 28 de junio de 2016

Ojos negros


Dime, 
¿para quién son esos ojos negros
que se sienten solos?,
¿para quién tu timidez? 
Llanto de ese que curan los santos
de una amargura de espanto.

Yo sé de un lugar que tiene
ríos intensos en su interior.
Se deja ver y no teme
decir te quiero, decir amor.
Yo sé de un lugar que tiene
ríos intensos en su interior.
Se deja ver y no teme 
decir te quiero, decir amor.

Yo sé de un lugar que te quiere,
que te espera donde los caminos se cruzan.
Yo sé de un lugar, ay 
maravillas, maravillas, ay
yo te daré.

domingo, 26 de junio de 2016

Mi mujer



¿Dónde está mi mujer, mi mujer,
la mujer que más amé?

Ella besa los labios con sus
redondos labios tristes
ella dice parecen paraísos perdidos y ella
tan débil como el sol
no sabe nada de el sol.

Y no sabe nada del mar y ella
no sabe nada del viento.

jueves, 23 de junio de 2016

Nana de la foca


Duérmete mi niño, duerme,
que la noche va a llegar.
Las aguas se han vuelto negras,
pues el sol se ha puesto ya,
y la luna quiere vernos
entre las olas del mar.
Una almohada tan blanda
como espuma tendrás,
donde las olas se encuentran
y se abrazan sin cesar.
Tus cansadas aletitas
allí podrás descansar,
sin miedo a los tiburones
ni a la feroz tempestad,
y dormirás arrullado
en los brazos de la mar.