miércoles, 22 de octubre de 2014

Decidme cómo es el amor

Unos dicen que el amor es un niño
y otros dicen que es un pájaro,
unos dicen que es lo que mueve el mundo,
y otros dicen que eso es absurdo,
y cuando le pregunté al vecino de al lado,
que parecía como si lo supiese,
su mujer se enfadó mucho
y me dijo que no iba a sacar nada.

¿Se parece acaso a una pijama,
o al jamón de las clínicas de reposo?
¿Su olor recuerda a las llamas
o es un olor reconfortante?
¿Tiene espinas como un seto,
o es blando como pelusa de edredón?
¿Es afilado o tiene el borde suave?
Venga, decidme cómo es el amor. 

Nuestros libros de historia se refieren a él
con notas minúsculas y crípticas,
es un tema bastante habitual en
los barcos transatlánticos;
he encontrado menciones al asunto
en relatos de suicidios,
e incluso lo he visto escrito
en contracubiertas de guías ferroviarias. 

¿Aúlla como un pastor alemán hambriento
o retruena como una banda de ejército?
¿Alguien puede hacerme una buena imitación
con una sierra o con un Steinway Grand?
¿Cuando canta en las fiestas la arma?
¿Solo se dedica a los clásicos?
¿Se calla cuando uno quiere silencio?
Venga, decidme cómo es el amor. 

Miré en el cenador
allí tampoco estaba.
Probé en el Támesis cerca de Maidenhead,
y en el aire tonificante de Brighton.
No sé lo que cantaba el mirlo
ni lo que decía el tulipán,
pero no estaba en el gallinero
ni debajo de la cama. 

¿Puede hacer muecas extrañas?
¿Se marea con los balanceos?
¿Se pasa el día en las carreras
o haciendo chanchullos con alambres?
¿Tiene su propias ideas sobre el dinero?
¿Es lo bastante patriótico?
¿Sus chistes son vulgares pero divertidos?
Venga, decidme cómo es el amor. 

Cuando venga, ¿será sin avisar
mientras me esté hurgando la nariz?
¿Llamará a mi puerta por la mañana
o me pisará un dedo en el autobús?
¿Será como cuando cambia el tiempo?
¿Saludará con cortesía o sin educación?
¿Cambiará mi vida a fin de cuentas?
Venga, decidme cómo es el amor.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Tesis del libro

El protagonista.- Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?
El lector.- Hombre... ¿y por qué no? Pudo haber once mil vírgenes de la misma manera que hubo doce apóstoles, y diez mandamientos, y siente plagas, y cuatro evangelistas...
El protagonista.- Pchss... No es lo mismo. El mundo se repite de un modo inexorable. Fíjese usted en qué apóstoles ha seguido habiendo, por ejemplo: Carlos Marx, Tolstoi, Giner de los Ríos... Evangelistas todavía nacen: Lenin y Gandhi, sin ir más lejos... Mandamientos se pronuncian a diario: ahí están las leyes de circulación de automóviles, continuamente renovadas... Y plagas, aún disfrutamos: los libros sobre Rusia, el cante flamenco.
Pero... ¿vírgenes? Vírgenes, ¡ay!, no queda ni una sola, amigo mío... 

El lector (rebuscando entre sus amistades).- Una virgen... Una virgen... Una virgen...
El protagonista.- Y usted convendrá conmigo en que alguna virgen quedaría si hubiera habido alguna vez once mil.

jueves, 2 de octubre de 2014

Destruir

Escribir es destruir. 
Derrumbar la casa, desmantelar el escenario, recoger la mesa después de la cena y, si acaso, lavar los trastes. Quizá dejar todo tirado, la mañana de la prisa, la casa después de la fiesta, todo lo que fuimos ayer, en suma. 
Destruir no es amar, es amar desastre. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

La llegada de la escritura

Fui criada a leche de palabras. Las lenguas me alimentaron. Detestaba comer lo que había en el plato. Inmundas zanahorias, malvadas sopas, agresión de tenedores y cucharas. -Abre la boca. -No. Me dejé alimentar por una sola voz, por las palabras. Se había cerrado el trato: sólo tragaría si me hacían oír. Sed mis oídos. Chantaje de deleites. Al comer, al incorporar, mientras me dejaba atiborrar, mi cabeza se hechizaba, mis pensamientos se evadían, mi cuerpo aquí, mi mente en viajes sin detenciones. Si algo saboreé fue el pastel del habla. Recuerdo, en la misma estación del año, el último biberón y el primer libro. Si solté lo uno, fue por lo otro. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Amar desastre

A veces el rostro reflejado sólo puede ser el rostro de la persona con la que duermes. Dormir con una persona significa estar ante un espejo. ¿Eso es el amor? Dormir con alguien, cimentar tu rostro en el otro, escuchar cómo respira. Por las noches el cuerpo ajeno te abraza. Quema. La superficie del cuerpo; sus vestigios. Es distinto dormir apresados; permanecer en el sueño que no nos pertenece. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cuarto de siglo

Mi cumpleaños número 25 coincide con la entrada de la mejor estación del año: el otoño. Definitivamente, es una señal de buena suerte.

sábado, 20 de septiembre de 2014

El animal ajeno, el extraño, el extranjero

Somos extranjeros. Vivir sin la extrañeza debe ser terrible: un estado de coma, de suspensión. Sólo es posible entender a los otros gracias a la diferencia porque así comulgamos y asimos la honda distancia, la separación y, por consiguiente, el respeto y tal vez el amor. Comprender al otro como lo distinto para aceptarnos, para comprendernos, para sentir el cuerpo y afianzarlo en nosotros no en otro. Dejar ser, mirar con extrañeza, con distancia. Qué fácil hablar y qué difícil murmurar el silencio. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Sin tu latido


Hay quien afirma que el amor es un milagro.

sábado, 16 de agosto de 2014

El sentido de un final

Se me ocurre que aquí puede residir una de las diferencias entre la juventud y la vejez: cuando somos jóvenes, nos inventamos futuros distintos para nosotros mismos; cuando somos viejos, inventamos pasados distintos para los demás. 

jueves, 7 de agosto de 2014

El cielo

Hay escaparates que se quedan encendidos incluso cuando ya no existen, que estaban encendidos antes de existir, hace muchos siglos, gracias a la luz que derrama el cielo cuando estás en piazza Cordusio cerca del escaparate de Elena Miró con sus maniquíes sus vasos de agua de colores por el suelo que es de color azul claro que va volviéndose oscuro gradualmente como el mar que notas bullir de organismos y peces, el ruido del tranvía número 12.

Ella salió entonces del McDonald's y también yo salí con ella, seguía nevando pasaba gente por la plaza siempre helada. 

No sabía nada de ella.

Le dije sabes que esta mañana me he licenciado en filosofía he empezado biología repartía anuncios de un local donde hacían fotocopias ella me dijo soy de Emilia yo le pregunté si le gustaba la ropa de Elena Miró ella no me contestaba, tenía unos ojos que me emocionaban tanto que me costaba un esfuerzo tremendo decir palabras con sentido, cuidar la gramática no ponerme a hacer el ridículo retener la plaza que iba haciéndose cada vez más grande me pidió que le dijera por qué le dije que tenía los ojos redondos yo le contesté que hay perfecciones que lo son sin más ni más, por ejemplo sus ojos era azules como el agua de los vasos del escaparate, se volvían mar aunque estuvieras en Milán y fueran las diez de la noche había sol, mar.


Y las palabras me parecían raíles que se extendían en todas direcciones sin cruzarse nunca.

sábado, 2 de agosto de 2014

A 40 kms del Pacífico y 30 de Charles Chaplin

Adiós! ¡Adiós! ¡Buen viaje!
Pero pronto se comprueba lo de siempre: que el tren no se iba aún, sino que estaba haciendo maniobras, y durante un rato nadie sabe qué decir; todo el mundo mira el reloj, hasta que, al fin, recomienzan, también en varios idiomas, esos clásicos diálogos de las despedidas, en los que nos hemos apoyado algunos filósofos de la escuela pesimista para sostener que la idiotez es internacional. Por ejemplo: 
-¿Se te olvida algo de lo que llevas en las maletas?
O también:
-El tiempo es bueno; tendrán ustedes una agradable travesía.
-Sí; a no ser que el tiempo se ponga malo; en cuyo caso la travesía será desagradable.
Etcétera, etc.

martes, 29 de julio de 2014

¡Todo el mundo a bordo!

Para distinguir la clase a la que pertenecen los viajeros no hay más que examinarles la ropa: los peor vestidos son los de primera, como siempre. Y los más elegantes, la tripulación.

sábado, 26 de julio de 2014

X

Estoy en un momento bajo. Puedo admitirlo. Eso debe significar que lograré pasarlo. 
Estoy en un momento bajo, ciertamente. No puedo habérmelas con todo lo que me asalta a menos que consiga ayuda y solo hay una persona que quiero que me ayude y esa persona es X. No puedo seguir caminando con mi cuerpo por las calles a menos que ya no exista en su pensamiento y a sus ojos. Las personas tienen este problema con frecuencia, y sabemos que es culpa suya y que tienen que cambiar su forma de pensar, eso es todo. No es un problema honorable. El amor no es serio, aunque puede ser fatal. Leí eso en alguna parte y lo creo. Gracias a Dios no sé dónde está él. No puedo telefonearle, ni escribirle cartas, ni asecharlo en la calle.
Un hombre con quien había roto solía seguirme. Finalmente me convenció para que entrase en un café a tomarme un té con él. 
-Sé qué clase de espectáculo soy -dijo-. Sé que si aún te queda algo de amor por mí esto lo destruirá.
Yo no dije nada.
Él golpeó la cuchara contra el azucarero.
-¿En qué piensas cuando estás conmigo?
Yo quise decir "No lo sé", pero en vez de eso dije:
-Pienso en lo mucho que deseo irme.
Se levantó de inmediato, temblando, y dejó caer la cuchara sobre el suelo.
-Estás libre de mí -dijo con voz entrecortada.
Esta es la escena, cómica y horrible, teatral y real. Él tenía una desesperada necesidad, como yo la tengo ahora, y no siento compasión por él, y no siento no haberla sentido. 

domingo, 20 de julio de 2014

Colibrí

Vamos a suponer que digo verano,
escribo la palabra “colibrí”,
la meto en un sobre,
y la llevo colina abajo
hasta el buzón. Cuando abras
mi carta recordarás
aquellos días y cuánto,
cuantísimo, te quiero.

lunes, 7 de julio de 2014

Recuerden:


Cuando tiene que decidir el corazón, es mejor que decida la cabeza.