lunes, 4 de octubre de 2010

Persiguiendo las nubes


Un arroyo joven quería llegar al océano. Deseaba llegar lo más rápido posible. Pero al descender a las llanuras, a las tierras bajas y a los campos que había a sus pies, tuvo que fluir más despacio y se convirtió en un río. Y un río no puede correr tan rápido como un joven arroyo.
Al fluir lentamente empezó a reflejar las nubes del cielo. Había muchas clases de nubes con un montón de formas y colores. Al cabo de poco el río no hacía más que perseguir las nubes, una tras otra. Pero las nubes no estaban quietas en un lugar, sino que iban y venían y el río no cesaba de perseguirlas. Cuando descubrió que ninguna nube estaba dispuesta a quedarse con él, se puso muy triste y se echó a llorar.
Un día sopló un viento fuerte que alejó todas las nubes del lugar. El cielo adquirió un precioso color azul. Pero como no había nubes, el río empezó a creer que no valía la pena vivir. No sabía disfrutar de aquel cielo azul. Le parecía vacío y tenía la sensación de que su propia vida carecía de sentido.
Aquella noche el río estaba tan desesperado que intentó quitarse la vida. ¿Pero acaso puede un río suicidarse? De ser alguien no puedes convertirte en nadie; de ser algo no puedes convertirte en nada. El río estuvo llorando toda la noche y sus lágrimas salpicaban la orilla. Era la primera vez que regresaba a su ser. En vez de buscar la felicidad dentro de él, la había estado buscando por fuera. Pero ahora, al volver por primera vez a sí mismo y escuchar el sonido de sus lágrimas, descubrió algo asombroso: comprendió que en realidad estaba hecho de nubes.
Fue un extraño descubrimiento. Se había dedicado a perseguir las nubes pensando que sin ellas no podía ser feliz y ahora se daba cuenta de que estaba hecho de nubes. Lo que había estado buscando lo tenía ya en su interior. La felicidad puede ser así. Si sabes regresar al aquí y al ahora, comprenderás que los elementos para ser feliz están ya a tu alcance. No necesitas seguir buscándolos.

De pronto, el río se dio cuenta de algo que se reflejaba en la fresca y serena superficie de sus aguas. Era el cielo azul. ¡Qué tranquilo, inalterable y libre era aquel hermoso cielo azul! Aquella visión le llenó de felicidad. Por primera vez podía reflejar el cielo. Antes sólo había reflejado nubes y corrido tras ellas. Desconocía por completo la presencia del intenso e inalterable cielo azul que estaba siempre a su alcance. Había ignorado hasta entonces que su felicidad estaba hecha de solidez, libertad y espacio. Fue una noche de profunda transformación y sus lágrimas y su sufrimiento se transformaron en alegría y en paz.
A la mañana siguiente el viento volvió a soplar y las nubes regresaron. El río descubrió que reflejaba las nubes sin apegarse a ellas, con ecuanimidad. Ahora sabía que su libertad era la base de su felicidad. Había aprendido a detenerse y dejar de correr.

Una noche le fue revelado algo maravilloso: la imagen de la luna reflejada en la superficie de sus aguas. Esta visión le hizo muy feliz. Cogido de la mano de las nubes y la luna se dirigió hacia el océano, pero ahora ya no tenía prisa alguna por llegar a él, gozaba cada momento.

Cada uno de nosotros somos un río.

33 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Budismo explicado para los niños.

ana dijo...

Chiquilla, pero que cosa más bonita, y es cierto, a veces la felicidad está delante de nuestras narices y no nos damos cuenta. Preciosa entrada.

L.P dijo...

Es la vida misma, saber valorar cada momento...

Muy hermosa la historia, Siberiana!!


besines
L;)

Migue dijo...

Que sería la vida si el amor, de vez en cuando no la refresca.
Abrazos

El Ser Bohemio dijo...

Debemos apreciar esas pequeñas cosas que nos da la vida y dejarnos de complicar buscando la felicidad en cualquier lugar menos donde podemos hallarla. beso hermosa entrada.

http://el-ser-bohemio.blogspot.com/

eMiLiA dijo...

"Lo que había estado buscando lo tenía ya en su interior. La felicidad puede ser así. Si sabes regresar al aquí y al ahora, comprenderás que los elementos para ser feliz están ya a tu alcance. No necesitas seguir buscándolos."

Cada uno es un río.

Me encantóoo!

Siempre trayendo cosas bellas.

Un abrazo!

:)

tusojosmisalas dijo...

holaaaa q buena q esta esta enseñanza...me impacto...
gracia spor compartirla
un abrazooo
David.V.

mori dijo...

Pero señorita siberiana esto es hermoso!!!!!!! "cada uno es un rio" mira como termina. !!
En fin... Este blog me gusta mucho. Un placer enorme pasar por aca cuando aquellos pensamientos encontrados en mi aldea se actualizan!!
Saludos
Erase Una Vez!

mori dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
χαμόγελα dijo...

PRECIOSO :)

Claudia Perez dijo...

Muy lindo!

rombo dijo...

Esta explicación de lo que es un rio debería de encuadernarse para las generaciones futuras... Bravo.

y si el miedo... dijo...

Y como los ríos surcamos caminos con nuestras decisiones, esquivando o arrastrando los obstáculos hasta llegar al mar. Y en el mar, nos fundimos en uno.
Un beso!

Sentimientos! dijo...

Mari
que hermosura de texto :)
Una vez mas es un placer leerte

besitos

Jonessy James dijo...

i wish i had a river i could skate away on

bellísimo, siberiana de mi cariño, como siempre.

saludos afectuosísimos, y dejé un premio para tí en mi blog. besos y mucha luz.

jonessy

la capsula malvada dijo...

sos escritora?

la capsula malvada*

pd: te lo pregunto porque tenes una creatividad sorprendente, una inteligencia descomunal y sobre todo muchos sentimientos para expresar.
sigue asi cariño!

au revoir.

DeDe dijo...

Si, a veces la felicidad está en lo más sencillo y en lo más cercana y otras hay que saber buscarla.

"Cada uno de nosotros somos un río" Frase genial y como siempre querida siberia es un placer enorme leerte!!

Un gran beso y abrazo. Se te quiere:D

Borja dijo...

De verdad es tan fácil ser feliz?
Me ha encantado el texto. El budismo siempre me ha interesando mucho y me ha parecido una filosofía muy buena, que sólo persigue mejora interior :)

`·.·•¤ Hanabi ¤•·.·´ dijo...

Nos cuesta mucho darnos cuenta qué es lo que realmente somos, buscamos en la vida cosas que nos llenen el alma en cosas tan superficiales que no nos damos cuenta de que está en nosotros el llenarlo con cosas tan simples que nos rodea.

¡Saludos!

AlBordeDeLaTaza dijo...

Sabias que yo no puedo leer mucho sin perderme ?

Pero me encanto la foto !
Besos Siberiana

El Ser Bohemio dijo...

Me doy una vueltita para agradecerte cada una de tus participaciones en mi blog. La verdad las valoro mucho. Por eso he decidido agregarte a la lista de mis blog amigos. Muchas gracias por todo. beso, estamos en contacto.

http://el-ser-bohemio.blogspot.com/

Pury dijo...

Jo que chulada Sibe,
es tan real este cuento...
y es cierto toda metamorfosis cuesta un sufrimiento muy intenso muy amargo pero el resultado merece la pena.
un abrazote grandote!!!!!

102 años dijo...

como dice la gran frase.. "lo esencial es invisible a los ojos".
Lo más pequeño puede ser a veces lo más grande,lo que más llene.

pd: sí señorita, la fotografía pertenece a Ryan Mcginley
:)
besos

Alex B dijo...

Si es que somos muy complicaditos, suponiendo nustra felicidad en manos de otros.
un beso, guapísima.

Michelle Durán dijo...

La espuma de ese mar (tu foto ) parece mucha espuma para afeitar .

Ace Phoenix dijo...

(Llego aquí guiado por un amigote en común, el querido Jonessy, y descubro que todos sus elogios a usted son más que merecidos. La sigo en sentimiento.)

lemaki dijo...

Es precioso. La metáfora es tan real: en nuestra vida perseguimos metas distantes, insignificantes y dejamos pasar de largo, las cosas importantes: la amistad, el disfrutar de los que queremos y con los que convivimos, estar agusto en casa... y nos centramos en tener una buena casa, hacer un buen viaje, etc.

ME gustó esta filosofía budista representada de manera fácil y asequible, para niños... je,je,je. Necesito instrucciones claras y precisas como ésta.

saludos.

Alís dijo...

Perdemos demasiado tiempo buscando donde no debemos.

Besitos

Borja dijo...

Wow! Si lo reflexionas sólo un poco, tiene toda la razón!

Fay .· dijo...

Lo esencial es invisible a los ojos.
besines :)

ana dijo...

Hubo una persona que me enseñó algo sobre el budismo, y otras cosas más, me propongo conocerlo a tope, bueno, eso espero.

Salud.

p/d.- budismo para niños que no dejan de vivir tras unas teclas y un ordenador, eso me dan a entender, pero qué se le va ha hacer¡¡... que sean felices

Liux-aza dijo...

Pff... de los mejorsisisisisisimos :] Me dejaste sin palabras... :]

Mario dijo...

Creo que lo que acabo de disfrutar-leer... es de lo mejor que te he leído. Y me has hecho pensar en la obra de Sampedro: "el río que nos lleva"
Nuestra vida es un cauce... es un meandro, es un río dulce, un río salvaje, un río que, en definitiva, nos lleva a desembocar en el gran océano... Ahí es nada...

Gracias por este rato... Me emocionas cuando con tus textos me llevas de la mano de nube, a otros, de otros...

Un abrazo, río arriba.

Mario