lunes, 9 de octubre de 2017

La llegada de la noche


¿Ustedes son los mismos desde el temblor? 
En mí es como si algo estuviera roto, hay piezas fuera de lugar. 

El estado de alerta me ha desgastado tanto los nervios que de pronto el piso se mueve, una pared cruje, juro escuchar a lo lejos la alarma. 
No perdí nada, no me falta nadie, y aún así a veces mi tranquilidad se desmorona, sobre todo por las noches: me asusta soñar, descuidar lo que protejo con ilusión durante el día.

Las historias que leo debo repasarlas al menos tres veces porque no me concentro pero las imágenes de lo vivido quedaron guardadas dentro de mí y, por más que lo intento, no se borran.
Debe ser porque después de atender la emergencia a todos nos sacudió el miedo y la culpa de volver a una rutina fuera de toda normalidad. 


Poco a poco hay que atrevernos a hablarlo, re-conectándonos con nuestra gente: yo me he propuesto volver a abrazar a los amigos y decirles lo mucho que los quiero, platicar largo y tendido con mamá, darle muchos más besos a Pablo.
Pero hay días en los que doy pasos en falso, sin lograr nada. Me siento petrificada. 

Desde el 19 de septiembre el tiempo dejó de avanzar de manera lineal, y hemos vuelto a ser criaturas que tememos la llegada de la noche.




7 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Foto del libro “De nuevo, el amor”, de Doris Lessing.

Abrazos a todos.

Chaly Vera dijo...

Ls imagenes televisivas hacen mucho daño

Besos

Espérame en Siberia dijo...

Muchos de nosotros vivimos cosas en la vida real, aún lo seguimos haciendo. Y mucho me temo que seguirá siendo así durante varios meses, pues reconstruir una ciudad no es cuestión de semanas.

Besos, Chaly.

Rubí AzBa dijo...

Manis, yo también me siento así. Escuchar música ya no es una opción porque siento que no escucharé la alarma. Estoy armando mi mochila y planeando como hacer una correa para tres. Sigue doliendo mucho.
P.d. Yo no le doy besos a Pablo Jajajaja

Espérame en Siberia dijo...

Abrazo grandote, mana querida.
Han sido algunos días más difíciles que otros, pero confío en que el estado de alerta poco a poco lo bajaremos a los niveles normales :)

Unknown dijo...

Te invito a hacer yoga, te reconecta con tu centro. Todos quedamos muy movimos y por eso sentimos que nos movemos, los ruidos etc. y no debemos ser presas del miedo. Nuestra mente negativa (que es la que nos alerta) está desbocada y hay que regresar a mantenerla en equilibrio con la positiva y conectar desde nuestra mente neutral o meditativa. Cuando gustes te espero.

Espérame en Siberia dijo...

Gracias, querida. Sin duda me hace falta volver al yoga.
En estos días te busco y lo platicamos.

¡Abrazos!