miércoles, 2 de marzo de 2016

Música para los osos

La palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos música para que bailen los osos, cuando querríamos conmover a las estrellas.

14 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Palabras de Gustave Flaubert.
Ilustración hallada en Pinterest.

Un abrazo enorme para todos :)

Amapola Azzul dijo...

A veces la palabra hiere...
Un beso.

Espérame en Siberia dijo...

Las palabras son inútiles.

Un abrazo para ti también, Amapola.

Chaly Vera dijo...

Hay que hablar claro para ser comprendidos, el problema es que no queremos hacer daño al decir la verdad.

Besos

Espérame en Siberia dijo...

El problema es que no estamos listos para saber la verdad.

Muchos besos :)

Carlos dijo...

En ocasiones la palabra es todo.

Espérame en Siberia dijo...

Y de ser todo, pasa a no ser realmente nada.

Saludos, Carlos.
Gracias por tu visita.

hiro dijo...

Las palabras, o lo que se nos escapa entre ellas, pueden ser muy frustrantes.
El texto me ha traído a la memoria este poema de Maria-Mercè Marçal (una poeta catalana que admiro mucho):
"...las palabras:
insecto extraño que incluso clavado
en su minúsculo estertor
impenitente enarbola
el reto de su vuelo".

Besos barceloneses :)

Espérame en Siberia dijo...

¡Qué lindura de poema, Hiro!
Mil gracias por compartirlo.


Te mando muchos besos y abrazos mexicanos :)

Eva y la manzana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eva y la manzana dijo...

Aun teniendo que aceptar, como mujer de humanidades que soy, las palabras como cuerpos simbólicos, en lo más profundo de mi ser he sido siempre incapaz de aceptar la ligereza de ellas. Yo, que mil veces me he deseado y he querido ser escritora, una de los que yo llamo maestros de la mentira, por hacer algo más allá del lugar en el que estamos. Los que pintan la puerta o la ventana a quienes no les quedan o que necesitan sueños nuevos.
Quizás por eso siempre me ha dado muchísima rabia la gente que rompe sus promesas cuando nadie pide que prometa en un primer lugar.
Espero que todo te vaya muy bien allí. Florencia es impresionante y parece que todas las luces posibles son adecuadas para contemplar la belleza de la ciudad, mañana, tarde y noche.
Un abrazo y un beso con muchísimo cariño, Mariana

Espérame en Siberia dijo...

¿Siempre has deseado ser escritora? ¡Pero si ya lo eres!
Escribes precioso, Nerea.

También deseo que te esté yendo de maravillas. Mi padre solía viajar bastante seguido a Italia, por su trabajo. Y recuerdo vívidamente sus anécdotas paseando por las calles de Florencia, Udine, por los canales de Venecia.
Sin duda, Italia es uno de esos destinos que muero por conocer.

Mucho éxito en todo.
Abrazos con mucho cariño, desde México :)

Hola, me llamo Julio David dijo...

También levantamos catedrales inmensas para agradar a Dios, cuando lo único que conseguimos es que le sirva de nido a los pájaros.

Por lo menos en tu texto la paradoja y la ironía no resulta tan cruel, ya que por lo menos bailan los osos. Algo es algo.

Saludos!

Espérame en Siberia dijo...

Jajaja.
Al final, todo es inútil.

Saludos para ti también :)